El cadáver insepulto del otoño.
Una llovizna que viene y que va.
Las viejas calles tienen algo de mí.
Tal vez un trozo de corazón,
o una partición de alma
Estoy otoñando en mi vida,
Y me pregunto
cuál es el sueño que me contiene,
quién me sueña...
Cuál será su rostro
y si a veces me olvida.
La lluvia fresca sobre el manto del césped
me trae aromas que quisiera olvidar
como tu recuerdo en el rocío mañanero
o el sabor de tu piel también otoñada.
Cavaré una tumba, una cripta a este otoño apagado
que parece no tener fin.
Paula Cruz Roggero
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