En una esquina del dormitorio,
en un doblez de la oscuridad
fue que te vi, mayestático, asombroso...
lleno de corazón tras la piedra.
Llorabas tu inmovilidad,
tu seno de mármol violeta,
Y se desprendían de tus manos
caricias que nunca jamás serán.
Tu cuerpo pétreo ajado pot el tiempo
lucía magnífica perfección.
Tu silencio era un canto,
Tu mirada, un enredo de culebras,
tus muslos troncos de una castá
que no se sabe si existe.
Estatuilla ebúrnea
besaría tus recovecos,
las turgencias y las hondonadas de tu cuerpo.
Eres perfecto en tu mutismo,
en la forma que tienes de amarme:
Inmóvil y silemcioso
en
la opacidad de las sombeas
la opacidad de las sombeas
Paula Cruz Roggero
que maravilla de entrada
ResponderEliminarMe has dejado sin palabras
Bom dia:- Poema simplesmente majestoso.
ResponderEliminar.
Abraço poético
Que gran poetisa eres.
ResponderEliminarBesos enormes.
Dulces y hermosos versos, tu delicadeza es admirable.
ResponderEliminarHola Paula quiero agradecerte por cada comentario que me dejas con cariño lo valoro, un abrazo para ti y mis mejores deseos