te escribo amor mío
porque la madrugada se ha ido
y yo he contado las horas
para que despuntara el sol
como una vieja oblea sangrienta
en el índigo del horizonte.
Amor las horas cuajan lento sin ti
y coaguladas en mis venas
gotean tu nombre una y otra vez.
El pájaro picudo de la soledad
muerde mis entrañas sin piedad.
La clepsidra de oro tiembla al compás
de este tiempo enlentecido y voraz.
¿Amor por qué será que el tiempo
tanscurre tan lento cuando no estás
y se acelera cuando irrumpes en la realidad?
Paula Cruz Roggero
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