sábado, 11 de julio de 2020

POEMA 123


Se abría el cielo como un caleidoscopio
El aire era espeso y maciso 
parecía aplastar las flores en el jardín
Vi en el ventanal rodar
una pequeña gotita
como caen las lágrimas hasta tocar el suelo.
Cada una de ellas es un pequeño mundo,
Tienen, aunque no lo parezca,
su extraña razón de ser.
Dejan sus surcos en la ventana,
como arrugas de un tiempo que ya fue.
Ni el mejor de los espejos 
podría reflejar tan precisamente
mis ojos, mi
 rostro...
Me quedo contemplando 
los corsos coloridos que 
lentamente apagan las sombras
Y siento pena de las flores allá afuera
tiritando
Y secretamente acabo llorando
su dolor.

Paula Cruz Roggero

1 comentario: