Entre los claroscuros del dormitorio
veo tu rostro
embebido de sueños pasados
y me embriaga el recuerdo
tal un vino largamente añejado.
Las sombras son mis cómplices
y entre los contrastes de oscuridad y luz,
tu rostro ceniciento parece bailar,
desprendido de ti,
con un fulgor espectral.
¡Ah y tus ojos!
Tus ojos duelen en el recuerdo...
aquellos ojos negros como la noche,
que esparcen su silencio
cubriéndolo todo.
Tus ojos son un templo
donde caigo inevitablemente,
dos agujeros negros donde me pierdo...
A veces los recuerdos son tan vívidos
que creo estar viéndote
Mirándome largamente
en la opacidad de un rincón
Paula Cruz Roggero
Sensual, descarada, poéticamente llena de placer, hermoso poema para leer y ... imaginar
ResponderEliminar.
abrazo
Saludos poéticos
Si tú aún los ves es que esos ojos aún te miran.
ResponderEliminarBesos.
A pesar de no estar a veces se ve aquello que se desea.
ResponderEliminar😘😘Feliz tarde.
Los recuerdos suelen ser dolorosos aunque aveces son una mágica belleza.
ResponderEliminarSaludos Paula
Esa quietud nocturnina, con sus trampas. Y recuerdos :-)
ResponderEliminarUn abrazo