Estoy cansada, en un vahído.
Machucada de sobrevivir.
De sueños estoy hecha, de largas
caminatas bajo las noches que
emponchadas de estrellas
resuelven su oscuridad
en tus pupilas claras, clarísimas...
Me mira absorta,
su silencio duele.
Es como una púa de cristal.
Su larga cabellera arrastra consigo
todos mis astros:
Las sombras, la soledad, la lascivia...
Tirito enferma en una esquina.
Los dedos fríos me acarician el rostro,
y tú no estás ... Y yo casi no estoy...
Estoy cansada, aletargada en el silencio
y la partición de la luna
que alcanzo a ver,
mengua como un platillo roto
en un cielo demacrado y solitario.
Paulá Cruz Roggero
A remontar, cada etapa tristona se acaba con una de ánimo
ResponderEliminarUn abrazo