En la tenebrosidad,
en el misterio,
en la lobreguez,
palpitan tus manos
ajadas de silencio
y coaguladas de caricias que nunca fueron.
El aire embellecido y con su espesor,
me aherroja en la vulgaridad
de una felicidad incipiente.
...por ello me pierdo en la búsqueda de algún dolor:
en el cuajar de un tacto
entre tú y yo,
Qué sepa Dios que tus manos
sólo han sobrevolado mi ser
sin detenerse en en sus turgencias, ni en sus hondos valles!
Qué sepa que tus ojos ataviados
de miles de serpientes,
sólo logran enredarme
en un pozo sin fin, una cisterna de invierno,
Pero jamás alzaste tu mirada
y nuestros cuerpos fueron
sólo continentes del ser.
...y el huerto de caricias que hemos cultivado
florece en la distacia, en la hermeticidad
de la distancia entre tú y yo.
En la tenebrosidad,
en el misterio,
en la lobreguez,
cosecho la noche
resquebrajada de estrellas:
lámpara de sombras.
Paula Cruz Roggero
Hola Paula. Es un honor tu invitación para visita y disfrutar de este maravilloso blog. El conjunto de tu poesia es de las más excelsas que leo. De las más bellas
ResponderEliminarUb beso
ResponderEliminarMuy hermoso poema. Elogio la inspiración poética y la creatividad.
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abrazo
greetings from me in Indonesia for all have a nice day
ResponderEliminarSon unos versos muy hermosos, llenos de sentimiento. Un gusto leerte, amiga.
ResponderEliminarBesos