respirando el salobre del mar,
encontrando al árbol y a la flor,
comulgando con un rayo de sol.
En la piel vestía tu recuerdo,
que me abrigaba el corazón,
el rostro lo llevaba al viento,
que con sus dedos fríos me acariciaba.
Son las 7 amor mío
y no te veo pasar..
No juegas con tu cabello,
ni acomodas tu abrigo una y otra vez.
Me siento desolada,
los cristales del frío lo cubren todo
y como esa escarcha estoy yo sin ti.
¡Qué extraño es este mundo
donde todo se reduce a esperar
a las siete de la mañana!
Donde todo el día es una preparación
para las siete donde me cruzo con tus ojos
y los descubro una y otra vez...
Son ojos grises
que resplandecen
en los claroscuros de la mañana,
son ojos tristes que fulguran
con la primer salida del sol.
...y yo, solo una caminante enamorada de la fugacidad
de tu mirada.
Tanto es así que si tus ojos no están
tampoco estoy yo.
Paula Cruz Roggero
¡Qué extraño es este mundo
donde todo se reduce a esperar
a las siete de la mañana!
Donde todo el día es una preparación
para las siete donde me cruzo con tus ojos
y los descubro una y otra vez...
Son ojos grises
que resplandecen
en los claroscuros de la mañana,
son ojos tristes que fulguran
con la primer salida del sol.
...y yo, solo una caminante enamorada de la fugacidad
de tu mirada.
Tanto es así que si tus ojos no están
tampoco estoy yo.
Paula Cruz Roggero
Ojos que fulguran con la primer salida del sol, me gusta el ambiente que crea el poema con el frío y el sol puestos en el mismo lugar.
ResponderEliminarBesos.
Como un despertador, qué hora mágica para el amor.
ResponderEliminarUn abrazo
Una espera llena de amor !! tu poema es bonito y romántico. Beso
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