perdida entre el manantial del silencio,
aherrojada en el recuerdo de tus ojos,
estoy yo
como una sombra en los claroscuros
una figura en el contraste entre oscuridad y luz
Las paredes me reclaman
con su inmarcesible dolor
y chorrea por la habitación
la soledad invencible.
Augusta me yergo sobre el desamor,
Mientras parpadeas
sobre mi cuerpo,
renacida flor del deseo
que jamás nunca morirá.
Y desde mi esquina, te veo
lustroso, embadurnado
de polvo estelar,
esperando el momento exacto
para la comunión de los cuerpos.
La opacidad es tu cómplice ¡Oh lóbrego labrador de mis curvas!
Me moldeas, arcilla de Dios,
me haces y deshaces
Alhajadas tus manos de caricias.
Lujuria sin amor, que me va formando
a tu imagen y semejanza,
Mientras miro en tus ojos verdes como miro en un espejo
mi propia alma.
Paula Cruz Roggero
Casi una oración, a una deidad de la noche. Interesante poema.
ResponderEliminarUn abrazo
ResponderEliminarBelissimo para leer e imaginar
.
Feliz fin de semana
Muy bonito , Paula. Un gusto leerte. Besos
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