sábado, 18 de julio de 2020

POEMA 147


Llueve cansinamente,
tu recuerdo y yo jugamos
entre las sombras opacas
y la pálida luz.
Has venido a mí esta mañana
en la que el sol no despunta,
y temblando entre mis manos
yo te recibí.
Tu cabeza plateada fulguraba 
en los claroscuros
y tus ojos de miel
eran panal para mis entrañas.
Te veo en los reflejos del espejo,
y en cada esquina de la habitación,
trémulo te acercas a mí
pero jamás logro tocarte,
jamás acariciar tu mejilla.
La lluvia se encrudece
y entre su sonido
me parece escuchar tu voz.
Una voz que me llama,
que canta mi nombre,
una voz, simplemente tu voz.
Y entre tanto amar tu sombra,
observo las gotitas en la ventana
como sangre fluyendo espesamente,
y comprendo que eres una parte más
del dolor,
una partición de mi corazón.

Paula Cruz Roggero

1 comentario:

  1. Paula, vas desgranando el deseo,la nostalgia y los recovecos del amor, que nos hacen sufrir, reir y superarnos. El amor es prueba, camino y destino, amiga. Gracias al amor somos capaces de crear y recrear la vida una y mil veces, como tu haces en tus letras.
    Mi felicitación y mi abrazo por tu constante creatividad.

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